Placebo como el ave Fenix
Dicen que las segundas partes “nunca fueron buenas”, pero hay otra frase que la contrarresta: “Renovarse o morir”.
Ante esta disyuntiva se encontraron el cantante Brian Molko y el bajista Stefan Olsdal, cuando hace tres años vivieron una crisis grupal con su entonces baterista Steve Hewitt.
Junto a Hewitt, Molko y Olsdal lograron situar a Placebo como una de las bandas más importantes del rock británico contemporáneo, pero la crisis grupal que venían arrastrando desde hace un tiempo parecía el fin inminente de dicho proyecto. “Después de grabar Meds (2006), nuestra relación con Hewitt empeoró, y todo se volcó en un abismo del que, pensamos, no saldríamos. Nuestros problemas de incomunicación comenzaron a reflejarse en nuestro trabajo en el escenario, y las giras se tornaron en un infierno. Así que la única salida fue despedir a Steve Hewitt.
Placebo representa nuestro proyecto de vida, y eliminar el cáncer que lo estaba matando era la solución”, confiesa Stefan Olsdal, en entrevista con la sección KIOSKO de EL UNIVERSAL. Tras enfrentar la tormenta, la calma llegó, y con ella un nuevo baterista, Steve Forrest, un jovencito estadounidense con más tatuajes que años de vida, pero dispuesto a demostrarle a Molko y a Olsdal que a sus 22 años de edad estaba dispuesto a jugarse el todo por el todo, y contribuir para que Placebo renaciera cual ave fénix.
Y lo logró. “La energía de la banda es muy positiva ahora, así que puedo decir que estamos contentos, disfrutando el momento”, asegura el larguirucho bajista que en compañía de Brian Molko y Steve Forrest ofrecieron un concierto la semana pasada en el Palacio de los Deportes, y actuarán en la ceremonia regional de los Premios MTV Latino en México.











